Existe una gran variedad de frijoles, cada uno con un color y sabor distinto. Esto los hace fácilmente adaptables a cualquier platillo. Los puedes disfrutar enteros, refritos, en cremas, sopas, fríos o calientes… ¡las posibilidades son infinitas! Aún más, son ricos en proteínas, vitaminas, minerales y fibra por lo que son el delicioso acompañante de todos los días.

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